
La Funduplicatura laparoscópica en CDMX es una cirugía de mínima invasión que refuerza la válvula entre el esófago y el estómago para detener el reflujo. Está indicada cuando el ardor, la regurgitación o la hernia hiatal no se controlan con medicamentos. El objetivo es que comas y duermas con más tranquilidad, sin depender de pastillas de por vida.
El reflujo crónico daña el esófago y afecta tu calidad de vida. La Funduplicatura laparoscópica en CDMX trata la causa mecánica —no solo el síntoma— y puede corregir una hernia hiatal asociada. Si los fármacos ya no bastan, esta cirugía ofrece una solución duradera con recuperación más ágil que una operación abierta.
Se recomienda la Funduplicatura laparoscópica en CDMX cuando hay reflujo persistente, regurgitación, hernia hiatal, dependencia prolongada de antiácidos o complicaciones como esofagitis. Una endoscopia y estudios funcionales confirman si eres buen candidato. El Dr. Carlos Alberto Martínez Arredondo te explica beneficios, preparación y expectativas reales.
La Funduplicatura laparoscópica en CDMX se realiza por laparoscopia bajo anestesia general. Se reduce la hernia si existe, se cierra el hiato y se envuelve el fondo gástrico alrededor del esófago para recrear la barrera antirreflujo. Después hay dieta progresiva y un plan de cuidados para proteger la reparación.
Mejor control del reflujo, menos ardor y regurgitación, y la posibilidad de reducir medicamentos a largo plazo. La Funduplicatura laparoscópica en CDMX se hace con pequeñas incisiones, buscando menos dolor y un regreso más pronto a tu vida diaria, con un seguimiento cercano.
Tras la Funduplicatura laparoscópica en CDMX se indica dieta blanda y progresiva, masticar bien, evitar esfuerzos y acudir a las citas. Dificultad intensa para tragar, vómito o dolor persistente deben reportarse. Con disciplina en los cuidados, los resultados suelen ser más estables y satisfactorios.